Respirar es una función básica… pero no da igual cómo ni por dónde respiramos. La respiración correcta se realiza por la nariz, y cuando esto no ocurre, las consecuencias pueden afectar directamente al desarrollo oral y facial.
Factores como la ausencia de un buen sellado labial, ventanas nasales estrechas o asimétricas, una masticación lenta o poco eficaz, masticar siempre por el mismo lado o la presencia de maloclusiones favorecen que, poco a poco, nos convirtamos en respiradores orales.
¿Qué ocurre cuando respiramos por la boca?
La respiración oral altera el equilibrio natural de la musculatura facial y de la cavidad oral. Esto puede influir en el crecimiento de los maxilares, en la posición de los dientes, en la mordida e incluso en la calidad del sueño y la oxigenación.
Por eso, en odontología la nariz es clave. Incluso antes que la boca. Analizar cómo respira un paciente forma parte fundamental del diagnóstico, especialmente en niños y en tratamientos de ortodoncia y desarrollo facial.
Una visión más amplia de la salud oral
La boca no funciona de forma aislada. Respiración, masticación y oclusión están íntimamente relacionadas. Abordarlas de forma conjunta permite prevenir y tratar problemas desde su origen, no solo desde sus consecuencias.
Si has notado dificultades respiratorias, respiración por la boca o quieres valorar cómo puede estar influyendo en tu salud bucodental, puedes ponerte en contacto con nosotros y te ayudaremos a estudiar tu caso de forma personalizada.